Solo pido que viva tres meses más

Corazón de mascota

Hay historias que llegan muy profundo. Y es que, como he dicho muchas veces (y las que lo repetiré), la relación que se establece entre un animal y una persona puede alcanzar límites impensables.

El año pasado, fui a un curso de cardiología de pequeños animales. Allí coincidí con un veterinario especialista en todo lo que al corazón de nuestros enanos se refiere. Este hombre, nos contó emocionado a todos los alumnos un caso que había atendido hacía un par de meses.

Llegó al hospital donde trabajaba una pareja joven. La mujer estaba embarazada de siete meses, según le dijo. Convivían con un cocker mayor. Habían notado que últimamente se cansaba más, jadeaba cuando estaba en casa tranquilo, tosía…Al principio no le dieron importancia. Pensaron que con tanto cambio en su casa el perro quería llamar la atención. Pero aunque aumentaron las atenciones a su perro, el problema no se resolvió. Hasta que un día salieron a pasear y el perrito se desmayó.

Llegaron muy preocupados, pero pensando que en fondo, no sería nada grave.

Pero lamentablemente, sí lo era.

En el hospital le detectaron un sonido anómalo al auscultarle el corazón. Y le dieron cita con el cardiólogo (nuestro ponente).

El cardiólogo le hizo varios exámenes: (Un electrocardiograma, que mide la actividad eléctrica del corazón y la dibuja en forma de ondas en un papel cuadriculado. Una radiografía para valorar el tórax y el tamaño del corazón. Y finalmente una ecografía del corazón, para valorar el tamaño de cada cámara cardiaca, los vasos sanguíneos, la velocidad de la sangre, la presión…). Con todo esto pudo llegar a un diagnóstico.

El perrito tenía una enfermedad degenerativa en el corazón que hacía que sus válvulas ya no cerrasen de forma hermética y la sangre de las diferentes cámaras cardiacas se mezclase. Estaba en un grado muy avanzado, y el corazón, para intentar solucionar el problema, se había dilatado. Era mucho más grande de lo normal. En su experiencia, el veterinario le dio sólo un par de meses de vida con el tratamiento.

Los dueños no se lo esperaban, y la mujer pidió que por favor, hiciese lo posible para que su perro pudiese conocer a su hijo.

Necesitaba que se conociesen. Y aún quedaban tres meses para que naciera.

El veterinario no se lo podía prometer. La enfermedad estaba en una fase casi terminal. Pero se comprometió a hacer todo lo que la medicina le permitiera. Y la familia, a cumplir a rajatabla todo lo que él les pautase. Muchas pastillas, paseos lentos muy controlados, estrés mínimo…En ese periodo hubo momentos que su corazón se descompensó y tuvieron que hospitalizarlo, pero de todas salía y volvía a su casa.

Era una lucha contrarreloj.

Pero lo consiguieron. El perrito vivió para conocer al hijo de sus dueños hasta que el bebé tuvo dos meses. Momento en el que su corazón decidió que ya había cumplido la voluntad de su dueña y podía irse tranquilo.

En este caso influyó la experiencia y especialización del veterinario, la insistencia de los dueños (no sabes la cantidad de veces que he visto casos en la cuerda floja que salen adelante por esta combinación). Y estoy segura, también influyó que el perro sabía lo que quería su dueña.

Aún me acuerdo cómo le brillaban los ojos al ponente al contarnos esta historia. Es increíble lo que el amor por un animal puede hacer, hasta alargarle incluso la vida.

Y tú, ¿conoces alguna historia así?

¿Has vivido algo similar?

One Reply to “Solo pido que viva tres meses más”

  1. Me he emocionado mucho. El amor de los animales hacia nosotros es incalculable. Se merecen todo lo bueno en este mundo! Son angeles de cuatro patas que hacen que nuestras vidas tengan más sentido, en mi caso son mi todo.

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