Un podenco en mi sofá

Poden

Lo de Poden (soy súper original para lo nombres, como irás viendo), fue amor a primera vista. Habían pasado unos tres meses desde la llegada de Duna y no teníamos pensado aumentar la familia. (Si alguien me hubiese dicho que acabaríamos como el Arca de Noé, no me lo hubiese creído).

Nunca olvidaré la primera vez que vi a Poden, “el orejas”. Adoptarlo fue algo instintivo y salvaje. Lo vi, y lo quise.

Primero, quiero que lo veas como es hoy. Un perro muy feliz.

Así llegó Poden a nuestro sofá

Estaba de urgencias en la clínica, era la una de la mañana y tenía mucho sueño. Pero se me pasó rápido en cuanto sonó el teléfono.

Eran unos chicos jóvenes que acababan de ver cómo un coche atropellaba a un perro y lo dejaba tirado en la carretera.

El perro se había quedado tumbado en el mismo sitio del golpe y no se levantaba.

No sabían que hacer.

Habían llamado a la policía y al 112, pero ninguno de ellos se presentó.

A la hora volvieron a llamar. El perro seguía en el mismo sitio y no podían dejarlo allí, así que venían de camino a la clínica.

Cuando llegaron y abrieron el maletero, me enamoré. Creo que hasta se me pusieron los ojos como platos de la emoción. Siempre me ha recordado a Alf, pero con unas orejas más grandes. Si te fijas, verás que comparten el mismo hocico.

Alf
Alf

El perro estaba totalmente en shock. Tumbado con la mirada perdida, y sus enormes orejotas gachas. No tenía más que unos rasguños y heridas superficiales, pero aún así, no era capaz de mantenerse en pie del susto que tenía.

Estaba muy delgado, y tenía en la punta de sus orejas unas zonas redondeadas sin pelo y costrosas, que bien podrían haber sido tanto por mordedura de mosca como marcas hechas con cigarros.

Los chicos que lo habían recogido no tenían donde meterlo. Uno de ellos conocía a alguien con un refugio, pero no sabía si tendrían un hueco para él. Los podencos, por desgracia, no son una raza codiciada. No tienes más que subir al Teide o acercarte a alguna protectora tinerfeña para ver la cantidad brutal de podencos abandonados.

No podía ni imaginarme que aquel perro aterrorizado acabase de nuevo tirado en la calle.

El tiempo todo lo cura

Me ofrecí a quedármelo de forma temporal hasta que le encontrasen un hueco. Pero sus enormes orejotas y su eterna cara de susto ya me habían conquistado para siempre.

Lo llevé a casa, con la esperanza de que mi pareja lo aceptara. Duna quedó encantada, dando saltos y lametones. El Sr. X no tanto. Cada poco preguntaba cuando vendrían a recogerlo para llevarlo al refugio.

Con el tiempo también lo aceptó y se enamoró de él. Era imposible no hacerlo. Es el perro más gracioso del mundo. Para que veas hasta donde ha llegado la situación, prefiere tenerle a él al lado en el sofá en vez de a mi.

Poden se pasó 3 días tumbado detrás del sofá. Sin comer, sin beber, sin hacer pis ni nada de nada. Se quedó con la cabeza gacha y la mirada perdida. Lo único que hacía era girar la cara cuando nos acercábamos a él para ofrecerle comida o tocarlo.

Cuando por fin se levantó y se nos acercaba, permitió que lo tocásemos sin apartarse, pero tardó meses en confiar en nosotros, y sólo por un hecho terrible que pasó más tarde.

Al principio, cuando le tocábamos, se tiraba al suelo con los ojos cerrados y las patas delanteras sobre su cara. Asumimos que no había recibido muchas caricias en su vida, y nos imaginamos que sí habría recibido otras cosas y que su adaptación nos llevaría tiempo. No nos imaginamos cuánto ni por todo lo que nos haría pasar. Fue muy duro, pero al final mereció la pena, y no lo cambiaríamos por ningún perro del mundo.

Atropellado. Otra vez.

Cuando salíamos a pasear intentaba escaparse. Siempre. Hasta que en un paseo lo consiguió y acabó atropellado de nuevo. Se rompió una pata y la cadera por cinco sitios diferentes. Estuvo casi dos meses sin poder caminar y sin volver a pisar la calle.

Poden recién operado
Poden recién operado

Pero al final algo bueno salió de aquello, y es que empezó a confiar en nosotros. De vez en cuando aún tiene algún ataque de pánico, sobretodo si hay petardos o fuegos artificiales. Pero nunca he conocido un perro tan gracioso como él. Tiene un abanico de muecas y caras raras que por muy malo que haya sido el día, siempre nos saca una sonrisa.

Su lugar favorito de la casa es el sofá. De donde intenta tirar con empujones de sus patas a todo aquel que osa sentarse a su lado. El sofá es su reino. Y nosotros sus eternos vasallos.

Poden moderno
Poden moderno

Has adoptado algún podenco?

Si no conoces la raza, te animo a que lo hagas. Son unos perros inteligentes, divertidos, juguetones…sus virtudes darían para un nuevo post.

 

 

 

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